Esta mañana desperté en una cabaña en las Tierras Altas de Escocia, mirando la neblina desde la ventana mientras la carpa se secaba junto al fuego. Mi tercer día consecutivo de lluvia me recuerda que estoy frente al próximo desafío mochilero: el invierno.
Todos sabíamos que estos días llegarían (porque pasa todos los años). Como en la fábula de la hormiga y la cigarra, ahora es tiempo de resguardarse a salvo con los frutos del esfuerzo realizado en verano o de sufrir las consecuencias de una mala preparación y quedar mendigando a la interperie. Yo cometí una aberración contra la naturaleza y mezclé los roles y las especies haciendo ambas.

En el verano, disfrutando del buen espíritu irlandés, viví como cigarra y trabajé como hormiga. Por un lado, sobraron lujos: dormir siempre en tu propio cuarto de hotel, tener un chef que te prepara el almuerzo y la cena; y tomar todo el café que te puedas permitir. Por el otro, sobró trabajo: ir a dormir tardísimo, pelear con el chef por el estrés del restaurante, resoplar con cada pedido de café cuando estabas por apagar la máquina (y porque es mucho más fácil servir una Guinness que un capuccino).
Desde septiembre, los días son grises. Escocia me sorprendió con montañas naranjas, ríos y lagos por donde mires; y una finísima lluvia que te acaricia todo el tiempo como en el primer mes de noviazgo. A veces es tan suave que me cuesta verla o incluso sentirla, como en el último mes de matrimonio. Vengo sobreviviendo las noches lluviosas a base de impermeable y carpa. Sí, guardé recursos para el invierno, pero no quiero ponerme a resguardo. De hecho, estoy planeando todo lo contrario:
- Cruzar a la isla de Skye.
- Explorar el pueblo más norteño de Escocia.
- Dormir en un castillo abandonado.
- Recorrer toda Gran Bretaña a dedo.
- Buscar un vuelo a Islandia y dar una vuelta completa a la isla.
- Recorrer Europa del Este hacia Turquía.

Mendigando aventuras a la interperie. Como si la hormiga sintiera el frío y abandonara el hormiguero para seguir trabajando. Como si la cigarra tuviese todas las provisiones necesarias para seguir tranquila y cantando bajo la lluvia. ¿Es esto lo mejor de dos mundos o lo peor de ambos?
La respuesta se esconde en este montón de islas lluviosas.

Silencio, empezó mi novela
Qué placer leerte, espero la continuación
Buen texto! Estaria bueno que dejaras en destacadas las historias de ig, a veces no llego a verlo y me gusta mucho acompañarte y vivir esa aventura aunque sea como espectactora por ahora